sábado, 1 de octubre de 2011

ABC por Oswaldo Macias en el MAMM

Era como el país de Jauja. Sólo el vecino barrio de Saint-Jacques de la Boucherie y de Sain Eustache eran Jauja. En las calles adyacentes a la Rue Saint-Denis y la Rue Saint-Martin la gente vivía tan apiñada, las casas estaban tan juntas una de otra, todas de cinco y hasta seis pisos, que no se veía el cielo y el aire se inmovilizaba sobre el suelo como en húmedos canales atiborrados de olores que se mezclaban entre sí: olores de hombres de hombres y animales, de comida y enfermedad, de agua, piedra, cenizas y cuero, jabón, pan recién cocido y huevos que se hervían en vinagre, fideos y latón bruñido, salvia, cerveza y lágrimas, grasas y paja humeda y seca. Miles y miles de aromas formaban un caldo invisible que llenaba las callejuelas estrechas y rara vez se volatizaba en los tejados y nunca en el suelo. texto tomado del libro el Perfume de Patrick Suskind de la editorial Seix Barral,1998. pagina 36